martes, 3 de noviembre de 2015

Cine y homosexualidad

Si William H. Hays, impulsor del nefando Código Hays y presidente de la Asociación Cinematográfica de América, regresase al mundo de los mortales para escuchar el discurso que Tom Hanks pronunció en 1994 tras recibir el Oscar al mejor actor por su interpretación de un abogado homosexual en Philadelphia (Jonathan Demme, 1993), probablemente pensaría que Estados Unidos acabó siendo conquistado por los antiguos pobladores de Sodoma y Gomorra. Sobre el escenario del Teatro Kodak de los Angeles Tom Hanks dedicó el premio a su mejor amigo del colegio y a su profesor de Teatro, según él, dos de los mejores gays de Estados Unidos. La anécdota refleja la doble cara que, durante su historia, mostró siempre Hollywood sobre los temas conflictivos de la moral humana; dispuesto a concederle a Ellen DeGeneres la conducción de la ceremonia de los Oscars, mientras margina a su anterior pareja sentimental (Anne Heche) tras hacer pública su tendencia sexual.