viernes, 28 de septiembre de 2012

Escritura visual en "Seda" de Alessandro Baricco


En el año 2008, la pantallas cinematográficas proyectaban en varios países del mundo, no en España, el primer trabajo como realizador del escritor turinés Alessandro Baricco, con participación de los actores John Hurt y Leonor Watling. Lezione 21 narra el viaje de un estudiante por la Italia alpina bajo la inspiración de la Novena Sinfonía de Beethoven. Antes de ese estreno, muchos amantes de la literatura pudimos disfrutar del valor visual de su novela más popular: Seda, gracias a la adaptación llevada a cabo por el cineasta François Girard, con un reparto encabezado por Michael Pitt y Keira Knightley.

        La novela de Baricco relata la historia de Hervé Joncour, un comerciante de gusanos de seda que viaja al Japón aislado del siglo XIX, donde conoce a una misteriosa dama sin nombre que lo hunde en un mar de sentimientos confusos, todos ellos a orillas del impreciso concepto del amor.
      Alessandro Baricco levanta con su obra un testimonio sobre la escasa veracidad de las palabras y la autenticidad de los sentimientos. Seda se sostiene sobre la paradoja de un relato escrito con un material —la palabra— vilipendiado por ser un arma para la mentira y, también, por resultar inútil en su faceta de reflejar la realidad. La mujer oriental que sacude el corazón de Hervé Joncour no tiene nombre, pero sí unos trazos visuales que a modo de leitmotiv actúan reiteradamente en la novela como un elemento identificador: “Sus ojos no tenían aspecto oriental, y su cara era la de una joven”. Las palabras, en forma de misivas o promesas hechas en la oscuridad, construyen las mayores mentiras del relato, como ejemplifica el narrador cuando recoge la rumorología que circula entre los vecinos de Hervé Joncour: “Decían que les vendiera huevos italianos y que ahora tenía un patrimonio en oro esperando por él en bancos de parís. Decían que de no ser por su parque, moriría de hambre aquel año. Decían que era un estafador. Decían que era un santo”. Las contradicciones ponen en evidencia la exigua veracidad de la palabra.

                
Por encima de la palabra surge la imagen, pero no sólo en el plano temático, sino también en el plano formal, y lo hace como medio redentor de la verdad. Alessandro Baricco apuesta en su novela por una escritura basada en la preeminencia de las descripciones visuales, con abundantes metáforas construidas no con palabras, sino con imágenes que, contextualizas en el relato, adquieren un significado que no tiene en la vida cotidiana. Ahí reside el verdadero valor de los símbolos cinematográficos: son símbolos por sí mismos, y su significado no procede de una convención ajena al relato fílmico, sino que se construye a partir de esa contextualización. El escritor italiano ofrece al lector un caudal de retratos visuales que parecen tener en la adaptación cinematográfica la última parada en su trayecto expresivo, y su reciente incursión en el mundo del celuloide viene a confirmar su predisposición a un estilo narrativo marcado por referencias visuales.
        Pongamos un ejemplo a este planteamiento. Después de una de sus visitas a la aldea japonesa donde compra los gusanos de seda, Hervé Joncour regresa a su hogar con el corazón agitado por la presencia de la hermosa y misteriosa joven. Es un amor que sufre y disfruta en silencio, y cuando se aleja de la aldea nipona acontece lo siguiente: “Hervé Joncour detuvo su caballo, sacó el revólver del cinto y lanzó seis disparos al aire. La bandada, aterrorizada, se elevó en el cielo, como una nube de humo liberada por un incendio. Era tan grande que se podría ver a días y días de camino de allí. Oscura en el cielo, sin otra meta más que su propio extravío”. No hay duda, la bandada proyectada en el cielo no es más que la ilustración viva de su amor, expresada con la intención de ser percibida por la joven. Este texto significa estableciendo una significación, y lo hace a través de una representación objetiva de la realidad. A fin de cuentas, en el mundo de Seda, la realidad se comunica sin filtros del lenguaje oral, y concede a la imagen el valor de la verdacidad.

1 comentario:

  1. Hola Héctor:

    Soy César Malagón, miembro de Librosyliteratura.es.

    Te escribo en relación al concurso que estamos organizando, y al que vemos que te has inscrito. He repasado tu participación y hay una cosa que deberías corregir en la misma.

    1- Tienes que elaborar un post específico en el que hables del concurso. En el post que tenéis que elaborar, os pedimos que pongáis un link a nuestro blog y otro a las bases del concurso, y si lo ves conveniente, también a la reseña con la que participas.

    Espero que puedas subsanar este detalle, pues estaríamos encantados de tenerte entre los participantes. Para cualquier duda, contacta con blogsymedios@librosyliteratura.es

    Un saludo

    César Malagón
    Librosyliteratura.es

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